Casi desde el inicio de internet una de las nuevas palabras que han surgido en el nuevo vocabulario de la nueva economía es la de killer application.
Conceptualmente este termino se describe como una aplicación con la capacidad de sustituir al resto de aplicaciones que le hacen la competencia.
El ejemplo más claro de invento killer, anterior a la era de internet, fue la aparición del fax, que sustituyo en un periodo muy corto de tiempo al telex.
Si nos remontamos a otros tiempos, también podríamos llamar killer al teléfono, que fue capaz de sustituir al telégrafo, aunque el tiempo de sustitución no fue tan rápido como el del fax.
Centrándonos en el campo de internet, hoy por hoy, la aplicación más killer que podríamos encontrar en la red es el correo electrónico, que por su implantación en el sector internauta parece que podrá llegar a ser killer del fax. Aunque ello no dependerá de la aplicación en si, sino de la implantación de internet en la sociedad.
Teniendo en cuenta que hasta la aparición de internet estas aplicaciones se pueden contar con los dedos de una mano, en el caso de las empresas de internet, parece que todo lo que se hace es una aplicación killer.
Realmente en las start-ups hay demasiada facilidad a catalogar las nuevas e-aplicaciones como killers cuando en verdad no lo son, ya que no dependen de si mismas.
Si lo analizamos en profundidad nos damos cuenta que el verdadero componente que puede hacer killer a dichas aplicaciones es el propio internet y no la aplicación en si. En ningún caso estas aplicaciones podrán llegar al estatus de killer sin una implantación total del uso de la red.
Esta realidad, que parece bastante obvia, nos lleva a una doble reflexión sobre como debemos plantear los objetivos de las empresas y las nuevas e-aplicaciones.
En primer lugar no podemos olvidarnos que el verdadero objetivo de cualquier empresa que quiera aportar algo nuevo en el sector de internet, ha de ser la rentabilidad y la promoción del uso de la red. Esto nos obliga a que las herramientas necesarias para obtener dicho objetivo han de plantearse tanto en el campo de internet como en el campo de la promoción tradicional.
Hoy por hoy, hacer aplicaciones que realmente aporten valor al usuario y difundirlas al publico objetivo adecuado, parece la única vía factible para implantar nuevos usos de la red.
En segundo lugar deberíamos pensar las nuevas e-aplicaciones más como un complemento de las tradicionales, que como una killer, ya que dicho planteamiento nos puede evitar errores de bulto que nos lleven a incongruencias empresariales de gran magnitud.
Hemos de tener en cuenta que hoy por hoy aún no podemos catalogar a ninguna e-aplicación como verdadera killer, como mucho podríamos decir que existen potenciales killers.
No podemos olvidar la gran experiencia que ha sido el confundir lo potencial con lo real para muchos inversores del sector de las nuevas tecnologías.
Junio 2002
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